Desde el momento en el que supe que The Game Kitchen (Blasphemous) estaba desarrollando un nuevo Ninja Gaiden, algo se iluminó dentro de mi corazón. Después de terminarlo puedo decir que el estudio español ha logrado transmitir todo el cariño y respeto a una de las sagas más carismáticas de la historia de los videojuegos.

Ninja Gaiden: Ragebound nos devuelve a aquellos juegos 2D con un espíritu arcade, estructurado en fases donde nuestro objetivo es completarlas y alcanzar la máxima puntuación posible. En ese sentido, la jugabilidad es tremenda y no soltarás el mando hasta haberlo completado al 100%.

A nivel de trama se desarrolla en paralelo al primer Ninja Gaiden de NES. Controlamos a Kenji, el discípulo de Ryu Hayabusa, que se verá obligado a emprender una aventura con el fin de detener una invasión de demonios. En los primeros instantes del juego acabará vinculado a Kumori, una ninja del clan de la Araña Negra. La historia es simplona pero solo es una excusa para enmarcar una trama llena de referencias a la saga y de momentos tremendamente épicos.

Una de las mejores características del juego es el fantástico control de los personajes. Kenji y Kumori responden a las mil maravillas a los comandos del mando. Correr, saltar y golpear es tremendamente divertido, notamos el peso de los personajes y casi nunca fallaremos otra cosa que no sea nuestra falta de habilidad a los mandos. Durante gran parte del juego manejaremos a Kenji, pero nos encontraremos con secciones que solo puede superar Kumori. Se trara de tramos contrareloj en los que deberemos llegar a una determinada parte del mapa para realizar una acción que nos abra camino.

Los controles de Kenji son los clásicos de toda la vida pero también podremos atacar a distancia, escalar paredes, movernos por techos y rebotar sobre los enemigos en el aire para superar distancias o ejecutar combos. Cada partida se nota diferente y en pocas horas realizarás combos y movimientos espectaculares sin que te des cuenta. También tenemos un ataque cargado que nos permite superar las defensas de los personajes más fuertes y noquear a los jefes durante unos valiosos segundos. La parte negativa de este ataque cargado se lleva una parte de nuestra propia barra de vida. Tendrás que pensártelo dos veces antes de usarlo. El diseño de niveles tiene una curva de dificultad muy buena. Las primeras fases son fáciles de superar, pero a partir de cierto momento nos encontraremos con enemigos con escudos y otros con auras azules o rosas, que solo podremos derrotar con golpes cargados o ataques a distancia. Por suerte, encontraremos por el escenario orbes que rellenan este tipo de golpes. Muchas veces tendremos que esperar hasta que aparezcan, haciendo que algunos niveles sean auténticas partidas repletas de estrategia. Es tan divertido como suena, creedme. Se agradecen la gran cantidad de enemigos que ha diseñado The Game Kitchen. La reutilización de enemigos es algo molesto en este tipo de juegos y aquí cada enemigo tiene su propio moveset de movimientos y patrones de ataque. Los jefes finales son sencillamente increíbles. Tenemos desde monstruos enemores que llenan casi toda la pantalla, hasta enemigos pequeñitos que nos harán sudar la gota gorda hasta encontrar una ventana en la que podremos darles unos pocos golpes. La sensación al vencerlos siempre es tremendamente satisfactoria.

El juego cuenta con un montón de coleccionables, niveles ocultos, desafíos opcionales, rangos al final del nivel y equipamiento que podemos equipar entre fase y fase. El juego es difícil de completar pero viene con varias opciones desde el menú en las que podemos modificar parámetros como el daño que hacemos a los enemigos o la cantidad de vida que nos quitan al sufrir algún golpe. Todas estas opciones son bienvenidas porque hacen que absolutamente todas las personas puedan disfrutar de este gran título. Además, después de completar el juego encontramos un Modo Difícil que modifica las pantallas por completo, todo un detalle que agradecerán los que se queden con ganas de más. En el juego base, llegar hasta la pantalla de créditos nos llevará unas 4 horas, pero si queremos el 100% del juego la cifra aumentará hasta las 20 o 30 horas, dependiendo de vuestra habilidad. 

A nivel gráfico es simple y llanamente una obra maestra. El pixel art es precioso, los escenarios están repletos de detalles que te dejan con la boca abierta y parecen tener vida propia. Correr y saltar por los niveles te da una sensación de placer difícil de describir. Es un juego que te enamora y te da una sensación de nostalgia tremenda, utilizando las técnicas gráficas de hoy en día. La banda sonora está a la altura de todo lo anterior, con temazos pegadizos, homenajes a los títulos más clásicos y efectos sonoros de calidad. Como no podía ser de otra forma, el juego nos llega con textos en castellano y se agrade que hayan añadido el catálan como opción.

Ninja Gaiden: Ragebound es otra obra maestra a cargo de The Game Kitchen. Se trata de la mejor puerta de entrada para los que quieran experimentar un Ninja Gaiden y un título que pondrá los pelos de punta a los fans más acérrimos de la franquicia. Una aventura sobrecogedora que destaca por sus gráficos, por un excelente diseño de niveles y una dificultad medida al milímetro. Es rejugable gracias a sus sistema de coleccionables y puntuaciones. Un juego que no podría faltar en toda buena colección y sin duda uno de los mejores títulos que saldrán en 2025. Imprescindible.

Nota: 9

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