La historia es la clásica de toda la vida, pero por alguna razón no nos cansamos de revivir. Somos un héroe sin nombre que, por azares del destino se ve en la encrucijada de salvar el mundo mientras rescata a una princesa en apuros. Gracias al lanzamiento de Dragon Quest III ahora sabemos que somos el descendiente de Erdrick. Gracias a los consejos de una voz interior tendremos que salvar el mundo de ser consumido por la oscuridad. Dragon Quest I es tremendamente clásico y no tendremos ningún otro personaje jugable a lo largo de toda la aventura. Ni falta que lo hace porque sabe llevarte de la mano hasta un combate contra el final boss de los que ponen los pelos de punta. El juego, al igual que el original, puede ser completado en unas 9 horas, dependiendo de nuestra pericia.